Tomavistas: Madrid otoñal
Madrid vacío.
Una calle infinita
color de invierno.
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En este cianotipo del invierno
velamos (con su mirada inefable
de pocillo del café y de luminarias)
la frialdad ortogonal que se extiende
por las plazas y congela las risas y los días,
los rayos célibes de la Luna, las hojas
desarraigadas del pavimento
con mano de chubasco y septentrión.
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Con nuestro ambigú de calaveras
calentamos los bajos cubierta
de viviendas de soledad y sotobosque,
los gatos álgidos de flecha negra,
el tejado de dos aguas
que se intentan congelar,
la tibieza del efímero autobús nocturno,
con sus ojos de canela y meteoro,
de parhelio de cien soles.
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Este año
con el frío y el fervor,
con nuestra hoguera y su ventisca,
Madrid ha vuelto a adelantar
la Navidad.
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Carlos Recamán Arcay
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