Atlas
Para M.
Te siento abrazándote a mi olor
aquí a mi lado.
.
Tus ojos hondos dormitan
con ademán sosegado;
el reflujo de mi aliento
va entibiando, cadencioso,
tu respiración, tu sangre.
.
Tu boca, sonrisa cálida
se transforma en el visaje
de un beso con nocturnidad,
y tus labios entreabiertos
están remedando la Luna.
.
En tu cuello quedan signos
de saliva y mordisqueo
y un mechón desarraigado
de desorden montaraz,
lo breve de tu melena.
.
Tus pechos de carne tierna
reposan sobre mi pecho
con un atisbo de rojo
sobre su piel imantada
como la piel de tu vientre
que se eleva y se distiende
con ritmo de ditirambo.
.
Tu sexo, calmo y lozano,
se relaja y me presagia
la redondez de tus piernas,
y tu cuerpo entero huele
a la noche y al cansancio.
.
Pero tus brazos.
.
Tus brazos de mano tersa
con sus suavísimos dedos
que acarician el futuro,
que acarician mi cadera.
.
Tus leves brazos de Atlas
a los que miro dormidos
y los arrullo y comprendo
que sostienen nuestro mundo,
.
y te beso y te despierto
y te recuerdo que tú,
que con voz plena de sueño
musitas algo inaudible,
.
eres mi pecho y mi vientre,
mis noches y mis mañanas,
y mis ojos y mi aliento,
mi boca tu boca cálida,
mi sexo tu sexo calmo,
y tus brazos son mi brazo
y tus manos son las manos
que sustentan
para los dos
el mundo.
.
Y te beso y te despierto
y con voz plena de sueño
musitas algo inaudible.
.
Perdona por despertarte,
eran sólo tonterías,
te quiero, muy buenas noches.
.
Estás preciosa durmiendo.
.
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Carlos Recamán Arcay
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